Ocupando el espacio de las antiguas viviendas demolidas por su estado de ruina, liberamos espacio en el centro del casco antiguo del municipio, con trazado medieval, calles muy estrechas y sinuosas, situado en una ladera y mirando al río Mesa. El objetivo es generar un aparcamiento, algo necesario e imprescindible en la actualidad.
Nos preocupa mimetizar a los vehículos, es decir, que pasen desapercibidos. Lo diseñamos con árboles, aterrazado y paredes de hormigón ocre. Las huellas en relieve que dejan las ramas de chopo en el hormigón le confieren un vínculo con el lugar.

